La Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas (HHSC) aplica desde el pasado 1 de abril nuevas y estrictas restricciones al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP).
Las restricciones prohíben el uso de la tarjeta Lone Star para adquirir dulces, chicles, bebidas azucaradas y frutas o frutos secos confitados.
Respaldo
Esta reforma, respaldada por la Ley Senatorial 379 y aprobada mediante una exención federal en agosto de 2025, busca reorientar los fondos públicos hacia la promoción de hábitos alimenticios más saludables.
El gobernador Greg Abbott defiende la medida como un paso a la vanguardia nacional en nutrición, según detalla solo Dinero.
Por su parte, a HHSC despliega materiales informativos bilingües para guiar a los 3.3 millones de texanos de bajos ingresos que dependen de este subsidio para comprar canastas básicas de alimentos, semillas y plantas de cultivo.
Voces en contra
Diversas organizaciones de seguridad alimentaria y defensores contra el hambre expresan alarma ante el impacto financiero y logístico que estos cambios imponen a las familias vulnerables.
Agrupaciones como Feeding Texas advierten que la complejidad administrativa de las nuevas reglas podría ahuyentar a los pequeños comercios del programa SNAP, reduciendo las opciones de abastecimiento en zonas vulnerables.
Esta posible deserción de establecimientos obligaría a los beneficiarios a recorrer distancias más largas, lo que incrementaría de forma colateral sus gastos de transporte.
Los expertos consideran importante monitorear la evolución de la demanda en centros de asistencia, aunque entidades como el Banco de Alimentos del Centro de Texas reportan que el flujo de solicitantes se mantiene estable tras los primeros meses de implementación.
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